HISTORIA

La historia de Tarqui parece un cuento.

El Ing. José Ramón Moreira Aliatis, “Alikán”, en dos publicaciones que hace en Diario El Mercurio nos retrata un pasado sin igual, con nombres, sobrenombres, apellidos, lugares. Recrea el pasado y lo vuelve presente.

El Prof. Ramón Chávez García le pone seriedad y también se pone serio. Su Himno a Tarqui es un canto al esfuerzo, al progreso, a la unidad y al futuro.

Hace unos días muere el Padre Julio María Haro. Le haremos un busto. Un sacerdote muy humilde pero de una tenacidad inigualable. Estamos en su Colegio Salesiano San José que, por disposición de la Comunidad Salesiana, él gesta, crea y construye, ladrillo en ladrillo que se cuecen en las ladrilleras como las de Marcito Delgado y las piedras de hoja se traen desde las lomas del Castillo del fundo El Porvenir que ya era de don José Luis Cevallos Holguín. Mi abuelo, José Agustín, con su arriada de burros les traía la arena desde la playa de Tarqui, y el agua, en barriles desde “la llave” frente al Hospital Rodríguez Zambrano hasta donde llegaba la tubería desde Pacoche.

Puede haber otros héroes de este Colegio, pero los tarquenses nos acordamos del Padre Julio, no sólo por esta monumental obra; también porque lo veíamos en bongo en la laguna de Tarqui;  desde la primera casita de caña de los Salesianos hasta la vieja Iglesia de Tarqui que también era de caña, se lo transportaba en canoa, porque allí tenía que celebrar la misa. Es que aquí, aquí donde estamos, se inundaba con cada invierno, se hacía una laguna que permanecía meses y se utilizaban bongos para transportarse hasta la Placita.

Allí, en la esquina de la calle Portoviejo, en la Placita de Tarqui, el “Zambito Barcia” nos esperaba a todos. Al otro lado, en la carrera que construyó la Hambursem, en la esquina de la INALCA, los muchachos esperábamos los carros de ALES para subirnos en la carrocería e irnos al centro. En la otra esquina, pasando por la esquina de “Las niñas Benavides” estaba la IBE, la botonera, los rieles y el taller del ferrocarril que nos llevaba hacia Montecristi, Portoviejo y Santa Ana.

Todavía no había transporte urbano. Después vino “Maisón” con sus buses destartalados, esos buses urbanos que hoy han sido reemplazados por unidades modernas.

A través de ese ferrocarril, desde la segunda década del siglo XX hasta 1944, venían los productos que se exportaban por el puerto: tagua, café, palo de balsa, cacao, sombreros, etc. También venían los alimentos para los mantenses. Y también vinieron los santanenses que encontraron en Tarqui a su tierra prometida.

Todos vimos a Floresmilo Mendoza Catagua caminar cada madrugadas, desde el barrio San José que estaba en los extramuros, hasta su Placita. Su tenacidad perdura. Hoy tenemos a esta gran mujer, a Consuelo Valencia, Presidente de la Asociación de Comerciantes Minoristas “Floresmilo Mendoza” que reclama el moderno mercado que el señor Presidente acaba de llamarlo Centro Comercial de Tarqui.

 La historia de Tarqui parece un cuento.

La gente de Portoviejo tiene sus mejores recuerdos de las playas de Tarqui. Venían a invernar todos los años. Los muchachos de Tarqui se casaban con las chicas de Santa Ana, de Portoviejo y de todas partes, que venían de vacaciones.

Hoy día, usted le dice a un taxista, “lléveme al Playita Mía” e inmediatamente lo lleva al balneario de Tarqui que es el nombre que ha adoptado nuestra playa. Bueno, era el Hotel y salón de don Plutarco Bowen. Su “Playita Mía” era internacional. Los tarquenses nos apoderamos del pasacalle dedicado a las playas fluviales de Vinces.

Aquí, en el “Playita Mía”, en la época del rock and roll, escuchamos a Dacho Pablo, su órgano mágico y su pequeño conjunto. En la otra esquina estaba la Carpa Miramar; allí nos hacía bailar Teddy Benítez y los hermanos Romero de Portoviejo. Aquí, en Tarqui se iniciaron Dacho Pablo y su Conjunto así como la Orquesta Los Jorker´s y se convirtieron en famosas orquestas que recorrieron el Ecuador.

Las candidatas a Miss Universo llegaron a las playas de Tarqui porque era el único balneario en el Ecuador, que tenía duchas de agua dulce, gratis y en abundancia. Allí, mientras ellas se refrescaban en esas duchas frente al Manabí Hotel vimos a Pablo Coello, Ramón González Artigas Días, Salvador Peláez y hasta a Gobea.

Mientras tanto, en el Hotel Manabí, la familia Haddad atendía a los expresidentes de la República que allí se hospedaban, desde el Dr. Pepe María Velasco Ibarra, hasta el Dr. Carlos Julio Arosemena Monroy, cuya estancia tiene anécdotas maravillosas que no se las voy a contar porque aquí hay damas.

La historia de Tarqui parece un cuento.

Es tan maravillosa y atractiva esta parroquia, que la fábrica de velas que estaba en El Faro de Manta, se vino a Tarqui y allí se instaló como Industrias Ales, nuestra fábrica, nuestra industria, nuestro trabajo. Ya también trabajé allí cuando muchacho. Todos nos acordamos de sus largas chimeneas.

Ales sigue siendo la gran industria de Manta. Las factorías de Los Esteros no fabrican el pescado, lo enlatan, son conserveras, no son industrias. Ales es y sigue siendo la gran industria de Manta. Y, Ales, está en Tarqui.

Cuando se hizo el Estadio Modelo, nadie quería venir porque era “lejísimo”.  Cuando se le cambio de nombre para llamarlo Estadio Jocay, algunos ciudadanos recién llegados llamaban a Radio Tropical y le decían a Jorge García Delgado y a Pepe Camacho, que eran periodistas deportivos, que por qué le ponen al Estadio el nombre de un barrio. Se referían al Barrio Jocay. Ellos todavía no conocían a la Cultura Manteña.

Hasta la violencia parece un cuento en nuestra parroquia de Tarqui.

A mi padre, a don Víctor, al Patriarca de Manta, que era también Juez de Paz por disposición del Municipio, lo iban a ver en la mañana porque el cuerpo de un hombre acuchillado estaba votado en la calle. Era una cosa habitual. La violencia formaba parte de la idiosincrasia de la sociedad chola – montuvia manabita. A nadie debe sorprenderle. Es nuestra tierra. Es nuestra cultura que poco a poco vamos consolidando en nuestro Estado constitucional de derechos y justicia.

La historia de Tarqui parece un cuento.

Somos un pueblo construido con el sueño, ideales, trabajo, creatividad, valor, decisión, perseverancia y humildad del extraordinario caudal humano y del talento de los manabitas llegados desde todos los cantones de la provincia, sumados a la iniciativa, emprendimiento y decisión de los ecuatorianos que, llegados desde todas las provincias de la Patria, encontraron aquí la oportunidad de vida, educación, trabajo y enriquecimiento.

Si señores. La historia de Tarqui parece un cuento.

Imagínense, que para inaugurar la parroquia Tarqui, el 9 de octubre de 1929, el Municipio que preside don Efraín M. Álava Loor, entregó 50 sucres para los gastos, equivalentes a dos dólares hoy o a 10 dólares en aquella época. ¿Qué fiesta hace usted con 2 dólares? Pero lo tarquenses hicimos una gran fiesta que ha durado 83 años y que nos ha reunido hoy para celebrarla.

Pregunten a don Wilson Baque, Presidente de la Federación de Barrios, cuánto ha tenido que gastar, él y sus directivos para celebrar la parroquialización. Pregunten al señor Alcalde y sus concejales cuánto ha tenido que aportar para esta celebración de los 83 años de parroquialización que nos reúne con tanta alegría.

El cantón Manta, nuestro cantón, tiene cinco parroquias urbanas y dos parroquias rurales.

Tarqui es la primera parroquia urbana del cantón Manta.

Ustedes conocen esta historia. Tarqui nace en 1929, siete años después de la creación del cantón Manta en 1922; y, seis años después de la instalación de su primer cabildo, el 14 de febrero de 1923.

El 11 de febrero de 1929, el Municipio presidido por don Efraín M. Álava, aprueba en tercera discusión, la Ordenanza que crea la parroquia Tarqui. El texto de la Ordenanza se transcribe en la página N° 11 del Libro de Actas correspondiente a la sesión del 21 de Febrero.

El nombre de Tarqui no es casual. El Municipio quiere inaugurar la nueva parroquia el 27 de febrero de 1929, fecha de los 100 años de la gloriosa Batalla de Tarqui. Así lo comunica telegráficamente al Poder Ejecutivo. Pero, el Gobierno tarda seis meses. El 29 de agosto de 1929 se dicta el Decreto N° 329 que aprueba la Parroquia. El Municipio recibe la comunicación el 6 de septiembre y dispone que la nueva parroquia sea inaugurada el 9 de octubre de 1929 en homenaje al grito de independencia de Guayaquil de 1820.

Es lo que celebramos hoy, el octogésimo tercer aniversario de la inauguración de la parroquia Tarqui.

Nunca antes nos acordábamos de celebrar la parroquialización. Todos nos íbamos a desfilar el 4 de noviembre, como cuando fuimos a marchar por las calles del puerto para reclamar las obras portuarias.

El Colegio San José mandaba las paradas. El Cinco de junio seguía. Es que Tarqui tenía todo. Desde la riqueza que circula diariamente hasta las mujeres más bonitas, desde Presidentes de Concejo, concejales hasta diputados. Sólo nos falta tener un Presidente de la República.

A lo largo de estos 83 años, La Ensenada de Manta, llamada hoy parroquia Tarqui, ha contribuido de manera decidida y poderosa al engrandecimiento del cantón y de su cabecera parroquial, Manta.

 Tarqui es una actividad de vida, trabajo y creatividad.

 Tarqui es la industria, el estadio, la educación, el turismo y la hotelería.

 Tarqui es el comercio vivo, el pensamiento crítico, el músculo que construye, el corazón que ama.

 Tarqui es, repito, la entelequia del “ser mantense”.

De una ensenada se transformó en parroquia de Manta, de una parroquia urbana en una parroquia manabita, desde esta parroquia estamos construyendo una cosmogonía universal.

Esta es la visión de vida que debemos tener. Aspirar al buen vivir. Una aspiración basada en el respeto de los derechos humanos y los derechos de la naturaleza.

Si bien, las parroquias rurales tienen su Gobierno Autónomo Descentralizado parroquial, las parroquias urbanas debemos asumir los derechos de participación, como lo establece el Art.  61 de la Constitución de la República, y la organización colectiva, como lo dispone el Art. 96 de la mismo Constitución.

Es lo que asume la Federación de Barrios de la Parroquia Tarqui, cuya organización merece el reconocimiento colectivo. La Federación se ha transformado en vocero de todas las aspiraciones ciudadanas.

 

Por ello, le digo a los tarquenses que, en esta fragmentación es importante que nos identifiquemos.

Los tarquenses debemos identificarnos con nuestro pasado, para vivir un presente de trabajo.

Los tarquenses debemos identificarnos con nuestro futuro, para construir una sociedad planetaria.

Los tarquenses debemos fortalecer el respeto a los derechos humanos.

Los tarquenses debemos promover y fortalecer los derechos de la naturaleza.

Los tarquenses, debemos estudiar, reflexionar y ejercer la economía solidaria que siempre nos ha caracterizado y ha generado la riqueza que hoy identifica al cantón Manta.

Nuestros niños, nuestros jóvenes, nuestras mujeres y nuestros hombres deben prepararse para convivir en una sociedad planetaria, comprender que deben liderar una sociedad del conocimiento, de la tecnología y de la ciencia.

BREVE HISTORIA  DE LA PARROQUIA NUESTRA MADRE DEL ROSARIO

La presencia Salesiana en Manta se inicia como obra parroquial y educativa el 11 de Abril de 1944.  En esta fecha se creó la Parroquia “Nuestra Madre del Rosario” de Tarqui y comenzó a funcionar la escuela.  En 1951 surgió también la secundaria.  Su primer Párroco y Director fue el P. Julio Haro.

Junto a la Obra Salesiana surgieron el Oratorio Festivo y los Cooperadores Salesianos;  posteriormente, también ADMA.

Los sacerdotes que se han sucedido al frente de la Parroquia son los siguientes:
P.  Julio Haro,   P. Juan Lochbrunner,   P. Tulio Franchini,   P. Angel Suani,   P. Juan Pozo,  P. Aldo Canzi,  P. Salvatore Provinzano,  P. Guido Camilotto,  P. Jorge Almeida,  P. Emiliano Chiriboga,  P. Guillermo Haro,  P. Raimundo Calvachi, el  P. Román Guzmán Bravo, actualmente el P. Ángel Lazo.

Para atender eficientemente a los feligreses del extenso territorio parroquial se construyeron Iglesias y comunidades cristianas en cada uno de los barrios que, en breve tiempo, se transformaron en otras tantas parroquias que pasaron a la Diócesis: La Paz (Enero de 1982), San Martín de Porres (Febrero de 1982), Niño Jesús (Septiembre de 1992) y San Patricio (Marzo de 1993).   Los superiores de la Congregación Salesiana han dispuesto que la comunidad siga atendiendo al vasto sector popular de Los Esteros (hoy convertido en parroquia civil), en donde, desde sus inicios, se ha impulsado una Pastoral netamente salesiana,  con decidido apoyo de sus habitantes.

Por otra parte, se puede constatar que, mientras la población parroquial y estudiantil ha crecido, los miembros de la comunidad salesiana han disminuido notablemente, pues al inicio estaba constituida por 15 Salesianos (10 sacerdotes, 2 coadjutores y 3 acólitos), y actualmente apenas cuenta con  4 sacerdotes y 1 coadjutor.

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